En El Mar de las Perlas
En El Mar de las Perlas —Alguien habrá sido enviado a avisar al maharajá de nuestro desembarco, y pronto llegarán tropas de Yafnapatam. Si no nos encuentran en el fuerte, nos buscarán por mar, antes tal vez de que lleguen los pescadores de perlas.
—Tratemos de avanzar.
—Cuidado, Juan Baret. He visto muchos hombres en el adarve. Ya han advertido que vamos a asaltarles.
Apenas acababa Amali de pronunciar estas palabras, cuando brilló una llamarada sobre un terraplén, seguida de un disparo.
Oyóse en los aires un sordo rumor, y luego pasó una bala entre los pescadores de perlas, derribando a uno.
No era ya posible engañarse ante la demostración belicosa de los hombres que ocupaban, el fuerte. Aunque hubiesen sufrido una sangrienta derrota, se proponÃan continuar la lucha, contando con la solidez del recinto.
Aquella fortaleza, que no hubiera resistido dos horas a la artillerÃa de los europeos, era un obstáculo asaz duro para los pescadores de perlas, que no disponÃan de ninguna boca de fuego de regular calibre.
—Hemos hecho mal en no traernos las espingardas del «Bangalore» —dijo Juan Baret—. Esto nos hubiera proporcionado alguna ventaja.