En El Mar de las Perlas
En El Mar de las Perlas A mediodÃa los viajeros llegaban al lugar donde se levantaba el fuerte, del cual sólo quedaban en pie algunas estacas medio carbonizadas y algunas trincheras de tierra.
Juan Baret, temiendo que los candianos se encontrasen ahora por aquellos contornos, habÃa recomendado avanzar con prudencia, enviando al mismo tiempo a Durga como explorador, para no caer en alguna emboscada.
Al cabo de media hora el segundo de Amali volvió diciendo que no habÃa encontrado a nadie.
—¿Habrán levantado el campo para refugiarse en alguna ciudad? —preguntó el francés—. O bien, ¿habrá llegado el maharajá antes que nosotros y se los habrá llevado?
—Pienso de otra manera —dijo Durga.
—ExplÃcate.
—De esta precipitada retirada deduzco que los pescadores de perlas han desembarcado ya. Los candianos, viéndose en la imposibilidad de presentar batalla deben haberse refugiado en los bosques y replegado hacia el fondeadero de la flota.
—Vamos a Abaltor —dijo el francés—. Si los pescadores han desembarcado, allà encontraremos a Amali y al capitán Binda.