En las montanas de Africa
En las montanas de Africa CAPÍTULO IX
Los maharis no son corno las llamadas naves del desierto, naves utilísimas en efecto, pero de una lentitud desoladora, de una terquedad capaz de hacer perder la paciencia a cualquier hombre de la tierra que no sea árabe. El camello de dos jibas es el asno, o mejor dicho, el mulo del desierto; el mahari es el caballo, veloz en la carrera, fiel, amante de su dueño y en extremo inteligente. En el Sahara, especialmente, se obtienen espléndidas razas de esos rápidos corredores; pero en la baja Argelia se crían muchos que no tienen nada que envidiar a los de los tuaregs, los amos feroces e insaciables de las ilimitadas llanuras africanas. Tienen las piernas largas y nerviosas, el pelo corto y lucido, mientras los otros lo tienen casi lanoso, mal oliente e infestado de pulgas y piojos temibles; los ojos llenos de expresión, el cuerpo mas elegante, la fuerza extraordinaria, puesto que ningún caballo puede resistirles.
