En las montanas de Africa
En las montanas de Africa —Si yo fuera general de caballerÃa, nombrarÃa en seguida capitán a ese viejo negro—dijo Enrique, que no perdÃa de vista ni un solo instante al bravo camellero —. Ha dado jaque mate a Bassot. ¿Qué harán ahora los espahis?
—Renovarán su tentativa respondió el conde.
—Los caballos no podrán resistir por mucho tiempo un juego semejante, bajo esta lluvia de fuego.
—Y Aru lo repetirá, seis, ocho, diez veces—dijo Hassi—. No terminará mientras los espahis no se decidan a detenerse o a replegarse hacia el bled en busca de socorros.
—Y entretanto nosotros tomaremos las de Villadiegó, ¿verdad? —- preguntó el italiano.
—Las aguas se retiran, y antes de que llegue la noche, las llanuras del sur serán accesibles a nuestros maharis.
—¿E iremos a reposar a la cuba de tu amigo? —interrogó el conde.
—SI, hijo mÃo.
—¿Estaremos allà seguros?