En las montanas de Africa
En las montanas de Africa —¿Cuál?
—Qué sé yo. Los espahis pueden haberlo arrestado durante nuestro sueño.
—También habia yo sospechado, lo mismo.
—O un león puede haberle sorprendido junto a la fuente.
—Quizá haya sido mordido por alguna de sus serpientes.
—Los aissanas desafÃan impunemente las mordeduras de las serpientes más venenosas.
—¿Crees que tendremos fuerza bastante para levantar la losa? preguntó el conde.
—La estrechez de la escalera, no permite que nos reunamos los tres, y además estoy seguro de que nuestros esfuerzos serÃan inútiles.
—iEn este caso estamos perdidos! exclamó el italiano—. ¿Quién nos salvará de la muerte si el marabuto no regresa?
El conde y el moro no respondieron; se miraban uno a otro con espanto. ¿Qué serÃa de ellos si no conseguÃan levantar la losa? Con las provisiones y el agua que tenÃan podÃan vivir algunos dÃas, pero ¿y después? ¿Quién sabrÃa que allá, abajo se hallaban encerradas cinco personas? Transcurrieron minutos de angustia. Por fin el magnate rompió aquel angustioso silencio, diciendo: