En las montanas de Africa
En las montanas de Africa —Es inútil ,desgañitarse —dijo el italiano —. Ese pobre diablo ha acabado en el vientre de algún león.
—Sin embargo, yo creo que no ha muerto—dijo el conde—. No desconfÃo de encontrarle algún dÃa.
—¿En la luna?
—No puede haber desaparecido tan de improviso. Estoy seguro de que los espahis se lo han llevado.
—Pues entonces, conde, es lo mismo; no volveremos a verle. La piel de un árabe cuesta muy poco en Argelia y se le fusila con cierto placer cuando se presenta la ocasión.
—No hay que exagerar. A más, es un marabuto, una especie de santón, que cuando estire la pata, tendrá para si su cuba y sus adoradores. ¿No te parece, Hassi?
—Seguramente —repuso el moro.
—¿Tienes tú también alguna esperanza de volver a verle?
—Si Muley-Hari estuviera todavia.vivo y libre, hubiera vuelto aquÃ. No ha vuelto, y esto quiere decir que murió y que nosotros no debemos contar más que con nuestras propias fuerzas si queremos atravesar la cadena del Atlas y ponernos completamente en seguro. AsÃ, pues, no pensemos más en él y cenemos. Afza ha hecho verdaderos milagros para satisfacernos.