En las montanas de Africa
En las montanas de Africa —¡Cómo! ¿Renuncias a salir de esta ratonera?
—Al contrario, amigo. Para salvarnos emplearemos una fuerza superior a la nuestra, Salgamos antes de que ocurra otra grieta que nos sepulte a ambos.
Retrocedieron lentamente hasta donde se encontraba Hassi, que ocupábase en desembarazar la tierra que obstruÃa la boca de la galerÃa.
—Aparta los hachones le dijo el húngaro — y abre un barril. Necesito ocho o diez libras de pólvora.
—¿Quieres preparar una mina?
—Hay que abrirnos paso a toda costa, No podemos continuar, trabajando corriendo el riesgo de quedar sepultados
—¿Y no caerá encima de nosotros la cuba? — preguntó con bastante inquietud el moro.
—Ayer examiné atentamente las paredes del sepulcro y me cercioré de su solidez. Quizá ceda la cúpula o se derrumben los muros de la sala, pero nosotros no sufriremos daño alguno.
—Tienes una manera de arreglar las cosas, admirable— dijo Enrique, a quien persuadÃa muy poco aquel razonamiento—. Pero no serÃa de mi agrado quedar hecho una tortilla.
—No tengas miedo. Probablemente saldremos ilesos