En las montanas de Africa
En las montanas de Africa —¡A tierra! —repitió con voz algo alterada, echándose encima de Afza, para servirla de escudo con su propio cuerpo.
Un silencio de muerte reinó por algunos momentos en el sepulcro. De pronto, una formidable detonación estremeció la cuba. La cúpula fué arrancada casi de cuajo, y las paredes de la sala se derrumbaron, amontonándose las vigas sobre la bóveda del sepulcro.