En las montanas de Africa
En las montanas de Africa Sin embargo, por más desmoralizados que se hallen, no todos los disciplinarios se acomodan a los caprichos de sus superiores y a pasar uno o dos años de prisión de rigor, tan sólo para realizar un viaje a Argel. ¡Desgraciados de los que se niegan! Los vigilantes les excitarán sin escrúpulo alguno a la revuelta, por medio de bárbaros tratamientos e innumerables privaciones. No continuemos hablando de las furiosas carreras alrededor del bled ni de las violentas y precipitadas órdenes, capaces de hacer perder la cabeza al hombre de más sangre frÃa. Los verdugos cuentan con algo más eficaz para irritar al disciplinario y empujarlo a la revuelta. Cuando se distribuyen sábanas, almohadas, etc., el empleado que mire con malos ojos a cualquier desgraciado por cualquier causa, echa sobre su cama una manta cualquiera, agujereada, lo cual le harÃa comparecer ante el Consejo de Guerra bajo la grave acusación de haber deteriorado efectos pertenecientes a la Administración militar.