En las montanas de Africa
En las montanas de Africa La víctima jura ser Inocente, pera sus juramentos son recibidos con sarcasmos. El disciplinario se exaspera, pierde su sanre fría y contesta en el mismo tono. ¡Este es el medio que emplean los verdugos para vengarse de su negativa! El infeliz, acusado de amenazas e insultos a sus superiores, comparece ante el Consejo de Guerra de Argel y la infamia queda realizada sin comprometerse. Otro medio es el de la gamella agujereada por uno de los vigilantes a fin de irritar a algún desgraciado y obtener así un viaje a Argel. Al advertir el disciplinado que el caldo se escapa por la abertura, pierde la paciencia y termina, la mayoría de las veces, por golpear con la gamella la cara de alguno de sus verdugos. El propósito de la treta está ya alcanzado. El legionario puede ser condenado al fusilamiento. Los suboficiales son, indudablemente, los torturadores, inmediatos, pero—triste és confesarlo—los sargentos no le van en zaga a los oficiales.
Alguno de ellos es bueno, pero otros, a causa del clima y del aislamiento en que viven, resultan perversos.