En las montanas de Africa
En las montanas de Africa —¿Qué ocurre? — preguntó el toscano, empuñando su fusil.
—Algunas sombras se mueven delante de nosotros — respondió muy inquieto el moro.
—¿No serán fieras?
—Son hombres, estoy seguro.
—¿Nos habrán rodeado los beduinos?
—Es posible.
—En tal caso, intentáremos abrirnos paso a la fuerza—dijo Hassi, haciendo avanzar a su makari.
De pronto brillaron algunos fogonazos.
—¡Adelante, El Biac! —rugió el magnate, desdargando su fusil. Sombras humanas corrian por la llanura, procurando reunirse sobre la lÃnea de los fugitivos.
Hassi, al advertir esta maniobra, desvió bruscamente hacia el rÃo, táctica pésima en aquel momento, porque ponÃa en gran peligro todo el flanco derecho de la caravana. En efecto, una segunda descarga de los beduinos hirió de muerte al máhari montado por Afza y a los dos caballos, que cayeron al suelo, arrastrando consigo las personas que los montaban.
En cambio, los otros dos, locos de terror por los disparos, continuaron su veloz carrera, atra-vesando felizmente las alas de los asaltantes. Ni Hassi, ni el marabuto, ocupados en disparar sus pistolas a diestro y siniestro, advirtieron el grave riesgo que corrÃan sus compañeros.