En las montanas de Africa
En las montanas de Africa En el Atlas los truenos retumbaban sordamente y enormes masas de vapores flotaban sobre la llanura, aumentando la obscuridad.
Asà que se hallaron en el campo, dijo Enrique, con voz algo alterada, al viejo negro:
—Prepara los maharis y los caballos, sin perder un minuto.
Y entrando en la tienda despertó a todos, gritando:
—iPronto, de pie! Los beduinos van a atacarnos.
—¿Están cerca? —preguntó el magnate.
—Quizá podemos todavÃa evitar la sorpresa—respondió Enrique.
—¿Y cómo sabes tú estas cosas?
—Por haber oÃdo hace poco algunas frases sospechosas. Esos canallas están dispuestos a matarnos.
—Lo más probable será que se limiten a cogernos los animales que nos han vendido para hacérnoslos pagar de nuevo —dijo Hassi-el-Blac.
—No perdamos tiempo — respondió el conde En último caso venderemos caras nuestras vidas. Dejadnos los caballos a mi y a Enrique, y partamos cuanto antes.
HabrÃan recorrido ya unos quinientos metros, cuando sus animales se detuvieron bruscamente.