En las montanas de Africa
En las montanas de Africa Veinte hombres, vestidos de lienzo blanco, descalzos, sin armas y cargados con las monumentales mochilas que acostumbraban llevar los soldados de la Legión extranjera que Francia desparrama por sus colonias africanas y asiáticas, corrÃan desesperadamente, desalentados, llenos de sudor y ennegrecidos por la pólvora y el humo, mientras una explosión de blasfemias y amenazas salÃa de los labios del sargento instructor. ¡Sargentos instructores! ¡Qué ironÃa! Tiranos, verdugos, todo cuanta de peor puede uno imaginar, menos instructores, puesto que tan sólo cumplen la orden siguiente: martirizar lo más posible a los desgraciados que el Consejo de Guerra de Argel o de Constantina ha condenado a las compañÃas disciplinarias a vivir bajo el sol ardiente de Argelia, en los llamados infiernos del bled. El bled es el sitio destinado a acoger a los infelices alistados en la Legión extranjera que, en un momento de exaltación, producido sin duda por la férrea disciplina o el clima abrasador, se han insubordinado contra sus superiores.
