Flor de las Perlas
Flor de las Perlas Cuando las tinieblas invadieron la isleta, los chinos y el malayo redoblaron la vigilancia contra los feroces devoradores de carne humana; velaban por parejas, y encendieron numerosas hogueras en torno del islote.
PresentÃan que los piratas aprovechaban la obscuridad de la noche para acercarse. Sin embargo, transcurrió la noche sin novedad. Próxima el alba, Hong, que vigilaba frente a la lengua de tierra, creyó ver algunas sombras humanas entre el cañaveral.
—Los piratas toman posiciones —murmuró con inquietud—. Si se atrevieron a acercarse tanto, es que recibieron refuerzos y Pandaras está con ellos.
Acercóse a Than-Kiu, que vigilaba la ribera por los cocodrilos y lo dijo:
—Ahà están.
—¿Los piratas?
—SÃ.
—Me lo supuse hace algunos minutos, al ver a los cocodrilos moverse hacia el canal.
—Temo que Pandaras esté con ellos.
—Debe haberse despertado ayer.
—Llamemos a los compañeros y preparémonos a defender el canal. ¡Ah!… Voy a valerme de los cocodrilos.
—¿De qué modo?
—Creo haber encontrado un medio.