Flor de las Perlas
Flor de las Perlas —Y la penÃnsula está ya cubierta —observó Sheu-Kin, mirando hacia la lengua de tierra—. Sólo se ven ya las cañas.
—¡Qué desgracia que no estén en ellas los piratas con el canalla de su jefe!…
—¿De qué puede provenir esta repentina elevación de las aguas? —preguntóse Than-Kiu—. Del cielo no ha caÃdo una gota.
—¿Será cosa de Pandaras? —murmuró Hong—. ¿Será el cumplimiento de su amenaza? Recuerdo bien sus palabras: «Os haré comer por los cocodrilos».
Un estremecimiento de horror recorrió los miembros de sus compañeros a esta reflexión.
—¿Qué quieres decir, Hong? —exclamó la joven palideciendo.
—Piensa en lo que sucederá si sigue subiendo el agua. ¿Quién impedirá a los cocodrilos despedazarnos?
—¿Y cómo quieres que Pandaras pueda subir al nivel de la laguna?
—No lo sé; pero si este pantano se hallase cerca del Bucat o de algún lago…
—¿Qué?
—Admitiendo que el rÃo o lago estuviese más alto que esta laguna, y abriendo un canal, aumentarÃa considerablemente el caudal de agua.
—¿Supones que esté próximo el rÃo?