Flor de las Perlas
Flor de las Perlas Se habían colocado formando un triángulo, en cuyo centro pusieron a Than-Kiu, para defenderla mejor y para impedir que las agitadísimas aguas la arrastraran en su rápido descenso hacia el Sur. Los Cocodrilos estaban ya a pocos pasos del grupo; eran al menos treinta, casi todos grandes, y castañeteaban los dientes con fruición y abrían sus fauces, como si ya estuvieran saboreando la carne de los desdichados.
—¡Abramos el fuego hasta agotar las municiones! ¡Disparad contra las bocas abiertas de esos Suerosos saurios!
Uno monstruoso, más impaciente y audaz, destacóse del grupo y se precipitó rápidamente sobre aquel pedazo de tierra que empezaban ya a cubrir las aguas. Hong y Pram-Li dispararon a la vez, y el monstruo, herido de muerte por habérsele obligado a engullirse las dos balas, se alzó más de medio metro sobre el agua, como una serpiente que se endereza, dio tremendo coletazo que levantó montaña líquida y cayó de golpe como una chalupa desfondada.