Flor de las Perlas

Flor de las Perlas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La alarma le impidió dormir, lo cual fue gran suerte, pues no tardó en cerciorarse de que alguien trataba de apartar las ramas del techo como para abrirse paso. Se levantó, y con el cañón de la carabina tocó arriba para asustar al que seguía creyendo que era un mono. El ruido cesó, y le pareció oír que saltaban al suelo, haciendo crujir las hojas del matorral próximo a la cabaña.

—¡Se fue! ¡Vaya una idea la de venir a dormir sobre nuestro techo!

Volvió a acostarse, y esta vez se quedó dormido. ¿Cuánto duró su sueño? No hubiera podido decirlo. Le despertó un grito de Sheu-Kin, que se había incorporado. Abrió los ojos, y su mirada se encontró con otros ojos que brillaban como dos puntos fosforescentes en un ángulo de la cabaña.

—¡Por Alá! —exclamó con voz entrecortada.

—¡La pantera! —gritó el chino—. ¡Está abriéndose paso por la pared! ¡Hong, Than-Kiu, alerta!

Los dos novios se despertaron sobresaltados a los gritos de sus compañeros; levantáronse aturdidos, buscando las armas y empuñando los kampilangs, que fue lo primero que hallaron y que, por otra parte, eran las armas más a propósito para usarlas en aquel recinto estrecho.

—¡Aquí! ¡En este ángulo! —gritaron Sheu-Kin y el malayo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker