Flor de las Perlas
Flor de las Perlas —¡Pues a ver si hacemos carambola! ¡Tiremos al centro del grupo!
—Es que…
—¿Qué?
—Quisiera antes ver lo que hacen. Me parece que efectúan alguna maniobra misteriosa.
—¡Tienes razón! ¡Parece que cortan algo!
—Y alzan del rÃo un barril o una caja.
—¿Contendrá pólvora?
—No creo que esos salvajes, que usan más las flechas que los fusiles, puedan tener tanta cantidad.
—¿Qué contendrá, entonces, ese bulto? —se dijo Hong, no muy tranquilo.
—Tirémosles antes de que puedan terminar su misteriosa operación.
—Eso querÃa proponerte, Pram-Li; apunta al medio del grupo.
—¡Estoy pronto!
—¡Fuego!
Retumbaron los dos disparos como si fuesen uno solo: los bandidos se apresuraron a saltar al agua; pero dos de ellos rodaron sin vida a la extremidad de un banco de arena.
—¡Buen golpe! —exclamó Sheu-Kin.