Flor de las Perlas
Flor de las Perlas —Los hombres de bagani vigilan —dijo el igorrote.
—Trataremos de burlar su vigilancia —dijo entonces Pram-Li.
Al conocer estas palabras, la joven preguntó:
—¿Habéis olvidado a nuestro misterioso protector? ¿Por qué no hemos de valernos de él, más bien que exponer la vida de uno de nosotros?
—¡Tienes razón, Flor de las Perlas; le habÃa olvidado!
—Aguardemos su respuesta, y luego resolveremos lo que haya de hacerse.
—Y en tanto, ¡fuego sobre esos canallas, que se han propuesto no dejarnos tranquilos un momento! —exclamó Sheu-Kin.
—¿Vuelven? —preguntó Hong.
—MÃralos entre las peñas, tratando de acercarse. ¡Cuidado! ¡Acaso estén envenenadas sus flechas!
De un empujón el joven chino habÃa echado adentro a la joven y a Hong. En aquel instante tres flechas se clavaron en las paredes de la galerÃa a pocos pasos de ellos. El jefe del Lirio de Agua y el malayo se echaron al suelo, ordenando a los demás que los imitaran retirándose al interior, mientras ellos se arrastraban hacia la boca con cautela.
—¿Los ves, Pram-Li?
—SÃ.