Flor de las Perlas
Flor de las Perlas —Que es inútil continuar la navegación. Yendo rápidamente por el bosque, podremos cortar el paso a los cazadores de cabezas. Con esta marcha por el rÃo hemos evitado la montaña que obliga a dar un largo rodeo para llegar a la aldea del bagani.
—¿Estás seguro?
—Conozco estos sitios palmo a palmo.
—Desembarquemos, entonces.
Empujaron la balsa a la orilla derecha, y desembarcaron en la margen de un inmenso bosque de teks.
—Antes de reanudar la marcha, comamos algo; desde ayer no hemos probado bocado.
—¡Tienes razón, Hong! ¡Vamos!
—Que venga con nosotros Vindhit, que puede sernos útil.
Than-Kiu se tendió a la sombra de un colosal árbol para descansar algunas horas; Sheu-Kin se quedó de centinela a su lado, y los tres emprendieron la marcha en busca de alguna caza.