Flor de las Perlas
Flor de las Perlas —¿Qué trata de bajar?
—Probablemente.
—¿Alguna pantera?
—¡Oh! ¡No suben tanto!
—Entonces, algún gatazo de algalia o algún cuadrumano gigantesco.
—Creo que no. ¡Ahora veo una masa negra, que no se asemeja a gato ni a simio!
—¡Vamos a despertar a Hong! ¡No sabemos lo que puede suceder!
—¡Es inútil! ¡Ya sé lo que es! Con nuestro kampilang nos basta.
—Pero, en fin, ¿de qué se trata?
—Es simplemente un oso; un birmang, como los llamamos nosotros.
Era, en efecto, un oso malayo de los más pequeños, apenas de un metro de largo y de sesenta centÃmetros de alto, que, como sus congéneres europeos, son habilÃsimos trepadores y se mantienen de insectos y de frutas. El animal, acaso sin sospechar que abajo habÃa hombres, continuaba descendiendo. Fácilmente domesticable, huye del hombre y sólo se defiende en último extremo, pero de modo que no es peligroso.
De vez en cuando lanzaba un sordo gruñido y se detenÃa mirando al suelo. Tal vez habÃa olfateado algo y no estaba tranquilo. Pram-Li se ocultó con su compañero en un matorral para que el oso no les viese y bajara.