Flor de las Perlas
Flor de las Perlas »El embarrancamiento se produjo con tal violencia, que La Concha se inclinó a babor de improviso, cayendo al agua buena parte de la tripulación y ahogándose muchos. Cuando nos contamos, éramos veintidós, y habÃamos salido de Manila cuarenta y seis.
»Como estábamos tan próximos a la capital del sultanato, no tomamos apenas precauciones, y aquella confianza nos perdió. La misma noche, cuando dormÃamos, los piratas de Pandaras rodearon La Concha y subieron audazmente a bordo. Cuando quisimos reaccionar, los mindaneses estaban ya en el puente y se habÃan apoderado de los cañones. El capitán, los oficiales y el comandante comenzaron una desesperada resistencia; pero pronto fueron asesinados todos, no salvándose más que seis marineros, el señor Romero y su mujer, bloqueados a popa. Todos tenÃamos alguna herida, y habÃamos intentado en vano correr en auxilio del comandante Alcázar y de la oficialidad de la cañonera. El señor Romero Ruiz habÃa sido también herido en el pecho al defender a su esposa.
»CreÃamos que Ãbamos a ser pasados a cuchillo; pero, con gran sorpresa nuestra, no sólo nos dejaron con vida, sino que nos dieron excelente trato. DecÃase que Pandaras esperaba un buen rescate de nosotros, convencido de que el señor Romero y su señora eran grandes personajes.