Jose el peruano
Jose el peruano Y José, sacando su cuchillo grande, empezó a hacer cortes sobre el tronco del eucaliptus y a subir lentamente.Â
En una hora llegaron a las primeras ramas gruesas desde las cuales era fácil ascender hasta la cúspide.Â
Fernández lo siguió, apenas José le dijo desde arriba:Â
—¡Hay varios nidos de águila con los huevos!...Â
Cuando Fernández llegó a la primera rama vió cómo José sorbÃa un gran huevo con satisfacción, Evidentemente la tentación habÃa sido demasiado fuerte y el buen gigante no habÃa tenido la paciencia de esperar la tortilla.Â
—Aquà tienes otro para ti—dijo dándole uno a Fernández, que lo cogió y rompiéndolo en la rama la sorbió.Â
Mientras vaciaban el contenido de los huevos levantaron la cabeza y vieron algo que amargó aquellos breves instantes de satisfacción.Â
Las dos águilas, describiendo sobre el eucalipto cÃrculos cada vez más estrechos, descendÃan con evidentes intenciones de volver a tomar posesión de sus nidos y de echar a los invasores.Â
Ante aquella desagradable sorpresa, José dejó caer el huevo... que estaba vacÃo...