Jose el peruano
Jose el peruano —Me parece ver un grupo de hombres...Â
—¿Son salvajes?Â
—Es imposible distinguirlos desde aqu×respondió el joven—, tanto más que el pantano humea mucho.Â
—Déjalo humear, asà será más fácil recorrerlo. ¿No puedes distinguir si son blancos o negros?Â
—No puedo... La distancia es demasiado grande —respondió Fernández—; aunque mi vista sea fina, no consigue distinguir...Â
—¿Pero son ,verdaderamente hombres?Â
—Eso sÃ... No son ni canguros ni casuares...
—¿Van de camino?Â
—Primero, sÃ... ahora me parece que se han detenido...Â
—Trata de ver bien, Fernández... porque podrÃa ser que fuesen los cómplices de Lindsay. Quizás vaya con ellos el miserable traidor...Â
—Puede ser...Â
—¿No ves también el dray?Â
—No... pero es probable que el dray esté en el bosque... TodavÃa no han vuelto a reemprender la marcha...Â
—¿Cuántos son?Â
—Me parece que son... cinco o seis... ahora ya no se ven... se han internado...Â
—¿Ya no los ves? —Espera todavÃa un poco y luego baja...Â