Jose el peruano
Jose el peruano JOSE EL PERUANO
Alto, membrudo, de anchas espaldas que sostenian una cabeza de negro y ondulado cabello, un rostro en el que se transparentaba la bondad de alma y el valor, con dos grandes ojos azules de los que se desprendÃa lealtad e ingenua osadÃa, José sobrepasaba en altura a todos los que habÃa en la sala.Â
El peruano avanzó con paso ágil y seguro hacia la mesa, mientras todas las miradas se posaban sobre él.Â
Sus ojos miraron con evidente simpatÃa a Kilder y luego se fueron hacia Kornalden.Â
—Has sido puntual, José—dijo Kilder tendiendo la mano al gigante. Este la apretó en su enorme diestra, interrogando con la mirada al squatter.Â
—El señor Kornalden acepta la apuesta—dijo Kilder—. Juega toda su hacienda contra la mÃa en la seguridad de que no hay nadie capaz de atravesar Australia en seis meses.
—No se ofenda, señor José—contestó Kornalden—, pero yo creo que ni aún usted, siendo un coloso audaz, puede verificar este milagro.Â