Jose el peruano
Jose el peruano —¿A las once?—dijo Kornalden, mirando el reloj—. Ya es la hora.Â
—Y como José es la puntualidad en persona, estará aquà de un momento a otro—añadió Kilder—¡Mire... ya llega!Â
Al oÃr estas palabras el desconocido se levantó. Se inclinó al oÃdo de Kilder y le dijo:Â
—Debo irme. El señor Kornalden se arruinará; pero no olvide usted de dar el nonle-nouver al gran andarÃn José.Â
Y el extraño individuo desapareció por entre la gente atenta sólo a admirar la llegada de José el peruano en la sala del Squatters' Club.Â