Jose el peruano
Jose el peruano —Y ¿qué hará con él José?—preguntó maravillado Kilder.Â
—Lo llevará consigo durante el viaje.Â
El pequeño objeto era un huesecillo curvado e historiado que los aborÃgenes de Australia llevan fijo en la membrana interior de la nariz a guisa de ornamento.Â
—Y ¿usted cree que con este huesecillo ridÃculo José podrá atravesar más fácilmente Australia?— interrogó con una mueca de burla Kornalden, mirando al peruano.Â
—Claro ,está — respondió éste con una sonrisa que bien observada significaba algo ambiguo—. Es un amuleto que me ha regalado un indÃgena civilizado. No se olvide, señor Kilder, de dárselo a José.
—No me olvidaré—aseguró el squatter—. Aunque nunca he creÃdo en la virtud de los amuletos.Â
Los dos rivales volvieron a su interrumpida conversación.Â
—¿Su amigo José sabe algo de la apuesta?—preguntó Kornalden.Â
—Si... sÃ... Le pregunté ayer por la noche si, en el caso de que usted aceptase el desafio, estarÃa dispuesto a partir.Â
—¿Y qué respondió?Â
—Que vendrÃa al club boy, a la once, para saberlo.Â