Jose el peruano
Jose el peruano —¡Eh! lo sabemos—interrumpió uno de los bandidos misteriosos—. Sabemos que eres fuerte como un toro y que tienes la costumbre de matar a las personas de un puñetazo en la cabeza... ¿Has olvidado acaso, el fin que tuvo Mernal?
Estas palabras fueron como un rayo de luz par la mente del coloso.Â
¡La muerte de su rival entraba entonces por mucho en las numerosas incidencia de que habÃa sido vÃctima la expedición!...Â
—¡Mernal!—exclamó José—¡ Ah! ¡Estáis aqui para vengar a Mernal, el vil perseguidor de mi prometida!Â
—Lo has adivinado, y esto nos evita de darte má explicaciones — dijo el segundo blanco —. Somos amigos de Mernal y nos hemos propuesto vengarlo. ¡Y ya estamos muy próximos a ello! Verdad es que nos la has hecho pagar cara, porque has conseguido matar a los otros dos compañeros aplastándolos: pero has caÃdo al fin en nuestras manos. ¡Bravo Mulga! Es necesario reconocer que has trabajado bien y serás largamente recompensado.Â
—¿Por Kornalden, no es verdad?—preguntó José en tono despreciativo.Â
—Eres demasiado curioso, y no te diremos más... solamente una cosa: tu expedición ha fracasado y en lugar de llegar a la desembocadura del Alligator llegarás...Â