Jose el peruano

Jose el peruano

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CAPITULO XX

LOS "MONSTRUOS DEL KULUGUL"

Aunque el pensamiento del horrible e inminente fin hubiese multiplicado las fuerzas del coloso y éste debatiéndose como un condenado, lanzase al suelo a los salvajes que lo arrastraban, el número dió pronto cuenta de él: caían diez, y veinte se lanzaban sobre el peruano, golpeándolo con el tomawak, aturdiéndolo y empujándolo inexorablemente hacia la fosa todavía humeante del salvaje asado precedente. 

Llegó el instante supremo, en el que toda esperanza de sustraerse a la furia ..de los indígenas lo abandonó: José encomendó su alma a Dios. 

Iban a precipitarlo en la fosa: otros salvajes se acercaban trayendo hierba seca y ramas para cubrirlo. 

—¡Adiós, Marincal... ¡Adiós, Fernández y Lindsay!... ¡Adiós, Kilder!...—exclamó José. 

Pero en aquel instante un grito de terror se levantó de entre la multitud: los hombres que llevaban leña la cebaron al suelo y se dieron a la fuga: una confusión enorme se produjo en el pueblo: las mujeres y los niños gritaban, los hombres corrían... atropellándose unos a otros, haciendo signos de conjuro. 

El coloso había sido abandonado al borde de la fosa; 

 —Nandum-Kurruck gritaba: —¡Los monstruos de Kulugul! ¡Los monstruos de Kulugul!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker