Jose el peruano
Jose el peruano José quedó por algunos instantes perplejos, después continuó.
—Estoy seguro de que si Kilder se encontrara aquí y hubiese conocido a Lindsay como nosotros. nos levantaría la prohibición.
—Quizás tengas razón—observó Fernández.
—¿Hay acaso en esta apuesta cosas que no puedo saber yo?—preguntó algo extrañado el cazador.
—No... es justo que lo sepas, porque con tu mayor experiencia nos puedes aconsejar bien—dijo José, que sentía en cierto modo el remordimiento de haber creído a Lindsay un traidor.
—Mulga... y los dos blancos no están pagados por Kornalden sino que tratan de vengar a Mernal.
—¿Quién es Mernal?—preguntó el cazador por primera vez.
—Mernal es... no, mejor dicho, era un rival mío —repuso José.
—¿Un rival tuyo? He comprendido— Alguno que quería llevarte a Marinca, la hermana de Fernández.
—¡Por supuesto!...
—¿Y ese Mernal?—preguntó Lindsay.
—¡Ese... Mernal... lo he matado !—dijo José.
—¿Tú?...
—Yo... pero fué en defensa,