Jose el peruano

Jose el peruano

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Hacia la noche, la caravana llegó a un río casi seco: sólo se veían en ciertos sitios pozas de agua detenida. 

—Aquí está el indicio de que pronto entraremos en la maldita zona del desierto,—observó Lindsay.

— Es necesario proveerse de agua y también de hierba añadió Fernández.

— Quizás aquella mancha verdosa  de allí sea el último prado. 

Llenaron el odre de canguro de un agua que no podía ser ciertamente cristalina y pura, ni mucho menos fresca; después atravesaron el río y llegaron al prado que había visto el joven peruano. 

Los bueyes se pusieron a comer ávidamente y los tres hombres a cortar hierba; la operación fué interrumpida por una cena frugal de carne ahumada, y duró hasta muy entrada la noche, volviendo a reemprenderse después de un sueño de pocas horas, hasta que el sol, con su calor sofocante, dejo extenuados a los tres exploradores. 

La hierba no tardó mucho tiempo en secarse: la embalaron convenientemente cargándola sobre el vehículo, buscando el equilibrio del peso.

Continuaron la marcha. Al día siguiente la pequeña expedición entró en esa región australiana que había hecho fracasar, vencidos o muertos a la mayor parte de los exploradores. 


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker