Jose el peruano
Jose el peruano  —Es preciso buscar un albergue—dijo FernándezÂ
—¿Dónde? .Estos árboles abrigan poco, Además, un baño no nos vendrÃa mal...Â
—¿Y si el temporal se demora?Â
—Es difÃcil en estos paÃses.Â
La lluvia empezó a caer a grandes gotas, que se hicieron de pronto más densas. Mientras los viajeros buscaban un abrigo donde poder pasar la noche que no estaba muy lejana, oyeron balidos que se acercaban: pero después vieron un hombre bronceado y semidesnudo que avanzaba obligando a caminar algunas ovejas, tras de las cuales venÃa un gran rebaño.Â
El pastor, que fué pronto reconocido como un mestizo, al ver a los tres hombres hizo un movimiento de viva sorpresa y de visible miedo.Â
Miró a los exploradores con ojos que parecÃan implorar que tuvieran compasión de su vida.Â
—Nos cree bushrangers, — dijo Lindsay —. En efecto, tenemos el aire de serlo.Â
—¿Dónde vas?—preguntó José en inglés.Â
—A la cabaña—repuso el pastor.
Y añadió en seguida :Â
—No tengo "pepitas de naranja".Â
—No somos cazadores de "pepitas de naranja'', no tengas cuidado—exclamó Lindsay.Â