Jose el peruano
Jose el peruano Pero la vida tiene estas gratas sorpresas. Quizás el puñetazo me hubiese dado la muerte, si hubiese quedado abandonado en cualquier punto; pero José ha tenido la mala idea de tirarme al rÃo para desembarazar el jardÃn de Kilder de un cadáver... porque de otra forma hubiese podido tener que ver con la justicia; en cambio, el agua del rÃo me ha hecho reaccionar y me he salvado nadando.Â
Tus puños son sólidos, querido ...José, pero mi cráneo es más sólido todavÃa y heme aquà para pedirte el saldo de nuestra pequeña cuenta.Â
José, Fernández y hasta Lindsay, que ya conocÃa la historia de Mernal, temblarán de indignación y de impotencia.
 ¡Sus aventuras a través de Australia no podÃan terminar con un final más desastroso y sorprendente!Â
Al término casi de su viaje caÃan en las manos de Mernal, el delincuente que alimentaba una pasión bastarda por la bella Marinca; el hombre a quien odiaba José y que habiéndose salvado milagrosamente de la muerte, habÃa encontrado la energÃa suficlente para aguardar el paso de su enemigo!...Â