Jose el peruano
Jose el peruano LA PROPOSICION DE LINDSAY
José y Fernández no podÃan hablar de estupor; tenÃan la impresión de estar bajo una pesadilla de esas en que se quiere gritar y no se puede.Â
Lindsay, menos asombrado, se levantó; Mernal le apuntó con el revólver que habÃa empuñado rápidamente.Â
 —¡No te muevas, porque te levanto la tapa de los sesos !—gritó Mernal en tono decidido.
 —No soy tan estúpido que quiera saltarte al cuello teniendo atadas las manos—dijo Lindsay—. Sólo quiero decirte algunas palabras.Â
—No tengo ganas de oir tus recriminaciones—rebatió Mernal mirándole a la cara.Â
Lindsay le guiñó un ojo.
—¿Qué significa eso?—preguntó Mernal.
—Mernal—dijo Lindsay—, quisiera decirle unas palabras, pero a solas.Â
El cazador pronunció lo anterior de una manera extraña que llamó la atención de Mernal.Â
—Bien —murmuró éste—. Salgamos. ¡Pero ten cuidado!... ¡A la más mÃnima sospecha, disparo contra ti!Â
Mernal salió de la choza seguido del cazador, mientras José y Fernández se preguntaban maravillados qué era lo que intentaba Lindsay.Â