Jose el peruano
Jose el peruano —¡PÃdemela, Mernal!
—¡La mejor prueba de que los odias es para mà una sola?...Â
—¿Y es?Â
—¡Matarlos!—silbó Mernal, expresando en una palabra los celos, el odio, la rabia hacia su rival y hacia el hemano de la mujer que lo habÃa rechazado.Â
Lindsay repitió:
—¿Matarlos?Â
—¡Si! Si tú no tienes valor es porque no los odias y porque quieres burlarte de mÃ, o finges estar de acuerdo conmigo por temor de que te mate con ellos dos.Â
Después de un breve silencio, en el cual pareció reconcentrarse profundamente Lindsay, respondió:Â
—¡Pues bien, si, los mataré!... ¿De qué modo quieres que los mate?Â
Mernal meditó un instante.Â
—Cierto, el ser muertos por ti será una hermosa sorpresa para ellos — dijo Mernal—. Quiero gozar este espectáculo. Veamos... si... hagámoslo asà Te desataré las manos, por supuesto, y te vigilaré; tú irás donde tus amigos, los harás salir de la cabaña y los conducirás hacia esos eucaliptos nuevos... los atarás a dos troncos... yo te daré el revólver y harás la punterÃa... Yo y mis amigos asistiremos a la ejecución... ¿Te gusta este programa?Â
—Estoy conforme con él—exclamó Lindsay.Â