Jose el peruano
Jose el peruano Marinca, pálida., lanzaba de cuando en cuando una mirada desdeñosa, no exenta de temor, sobre el odioso pretendiente...Â
Mernal, dijo con voz temblorosa:Â
—No creas que te casarás con este bellaco... Yo sabré impedÃrtelo...Â
—¡Basta ya!—interrumpió José no pudiendo dominarse por más tiempo.Â
—¡Si, basta ya!—repitió Mernal—. No te traerá fortuna mi amuleto, al contrario, no tardarás en darte cuenta do que el noule-nouver te traerá desgracia... ¡No te casarás con Marincal... Nunca!...Â
—¿Te casarás tú con ella seguramente, monstruo?—preguntó José amenazante.Â
—Marinca darÃa, pruebas de muy buen sentido casándose con un hombre rico como yo, más bien que con un vagabundo hambriento como tú—dijo Mernal con palabras que tenÃan el silbido de la serpiente—. ¡Pero si no se casa conmigo menos se casará contigo!Â
—¿Y por qué, monigote?Â
—Porque arreglaré contigo la partida—respondió Mernal— y te haré pagar de una vez todos tus insultos... ¡Y pronto!...Â
Con movimiento rapidÃsimo, Mernal, dió un salto atras, sacó del bolsillo un revólver y disparó tres tiros al coloso.Â