Jose el peruano
Jose el peruano  —Hay algo que no comprendo—preguntó José señalando a los enormes y altÃsimos eucaliptos que circundaban el camino recorrido por el dray.
—¡Eh! habrán muchas cosas que no comprenderás en estos paÃses hechos por algún diablo burlón!—dijo riendo Lindsay—. ¿Qué es lo que no comprendes, José?Â
—¡ Nocomprendo dónde está la sombra de estos árboles enormes! —respondió José—. Están cargados de hojas y bajo ellas no hay un palmo de sombra. ¿En qué consiste este misterio?Â
—Sin ser botánico te lo puedo explicar—respondió Lindsay, que habÃa estudiado bastante bien teórica y prácticamente la rarÃsima flora australiana. Las hojas de eucaliptos están provistas de estomas en cada una de las dos caras...Â
—¿Qué son estomas?Â
—Bocas pequeñÃsimas por las que respiran las plantas; ahora las hojas de eucalipto para vivir dirijen sus caras, una hacia la rama que la sostiene y la otra hacia la luz, de modo que están de perfil y no interceptan los rayos del sol.Â
—¿No hay tampoco sombra en los bosques de Australia?—preguntó Fernández.Â