Jose el peruano
Jose el peruano EL "BOOMERANG" MISTERIOSO
Apenas habÃa andado José unos pasos cuando Mulga dió un salto y se puso delante del coloso levantando la mano derecha como queriendo coger al vuelo alguna cosa.Â
Un silbido prolongado hendió el aire en aquel instante.Â
—¡Wouguin!—exclamó el australiano cuya mano aferraba la extremidad de un bastón curvado.
—¡Un boomerang!—gritó Lindsay—. ¡Eso ha sido maravilloso, Mulga! SabÃa que los australianos son lanzadores maravillosos de esta arma singular pero no sabÃa que fuesen también capaces de cogerla al vuelo en su mortÃfera trayectoria!Â
—Era el mejor tirador de wouguin de la tribu —dijo el australiano con orgullo—, pero quise también aprender a cogerlo al vuelo. La cosa es más difÃcil.Â
—Lo creo—dijo Lindsay tratando de quitar de la mano del aborigen la rarÃsima arma de los australianos. Pero éste no se la dejó arrebatar y la apretó enérgicamente en su mano.Â
—¿Por qué no quieres darme el boomerang?—preguntó el cazador sorprendido visiblemente.Â
—Porque tiene marcados algunos signos—repuso Mulga.Â
—¿Qué signos? Una razón de más para que me des pronto el boornerang dijo Lindsay.Â