Jose el peruano
Jose el peruano —Asà es, sir—añadió Mulga continuando el estudio de los geroglificos del boomerang.Â
—En suma—gritó José acuciado por la natural impaciencia—, ¿quieres decirme lo que lees sobre este bastón, que te han enviado quien sabe de donde?Â
—El wougwin no era para mÃ: iba dirigido a ti. Si no lo cojo te hubiera dado en la cabeza, traspasándotela; pero Mulga es hábil para coger el wouguin en el aire. Me lo enseñó mi padre, a los diez años ya lo cogÃa al vuelo...Â
—No divagues, Mulga... y ¿estos signos?Â
—Significan: Volved atrás antes de que os sorprenda el tulugut—respondió Mulga, con acento en que parecÃa haber mucho temor.Â
—¿Qué es el tulugul?Â
—Los australianos llaman tulugul al genio malo y barin ai al genio bueno—dijo Lindsay.Â
—Y este tulugul ¿por qué se mezcla en nuestros asuntos?—preguntó José.Â
—No es él probablemente el que se mezcla—observó Lindsay, quedando pensativo.Â
—¿Quién, entonces?Â
—No lo sé.Â
—¿Lo sabrá Mulga?Â
—Mulga sabe que es perseguido por los salvajes—dijo el australiano—y sabe que muchas tribus no quieren dejar acercarse a los exploradores...