Jose el peruano
Jose el peruano Las señales de sangre estaban frescas en las flores que crecÃan en el bosque: inclinado sobre ellas José las siguió por largo trecho. Las manchas se internaban cada vez más en el bosque.Â
—¿Dónde diablos se ha escondido este animalucho extravagante? se preguntaba el peruano.Â
Un rumor de hierbas y de ramas le hizo volverse no teniendo tiempo para echar mano del fusil. El enorme marsupial, el canguro al que los australianos llaman "old man" o wallaroe, se echó sobre el coloso, dando un grito ronco y furibundo.Â
Recto sobre las dos patas posteriores, atenazaba a José con las anteriores teniéndolo bien sujeto con las uñas, mientras que con las uñas-espolones de una de las patas de atrás que suelen ser en estos marsupiales muy afiladas, intentaba rasgarle el vientre.
Pero el peruano, sorprendido al principio por aquel. asalto improvisado, al primer espolonazo recibido se rehizo. No era en realidad un hombre a quien el "old man" pudiese vencer. Con sus poderosos brazos de músculos de acero, José agarró el cuerpo velloso y agitado del marsupialÂ