Jose el peruano
Jose el peruano —Se llamaba Pallyan y dominaba las aguas. Panyan creó a dos mujeres jóvenes, Mou y illoudele, las que se casaron con los dos jóvenes creados por Pundial...
—Y de este noble matrimonio salió esta hermosa raza de australianos a la que perteneces—dijo Lindsay, oliendo voluptuosamente el aire, por el que ya se esparcía un perfume apetitoso.
—¡Nos has contado una hermosa historia!—dijo José bostezando.
—Es para hacerles parecer menos larga la espera del asado—añadió Fernández.
— A juzgar por el perfume delicioso parece verdad—dijo José—. No puedo ocultar que tengo un gran apetito: la lucha con el canguro me ha extenuado... pero me vengaré en su carne.
Se puso el asado en la mesa, es decir, en la hierba, donde José, con su trinchante, lo convirtió en trozos lrumeantes.
La cena fué abundante y Mulga volvió a llenar el estómago de modo increíble.
Los bueyes, en tanto, pasteaban, mientras de cuando en cuando, fingiendo ser consecuencia de sus continuas llamadas al asado, Mulga parecía aguzar el oído a causa de lejanos rumores.