La capitana del Yucatan
La capitana del Yucatan —¿Habéis cazado ya el ratón? —preguntó Córdoba.
—¡Todo lo contrario! —exclamó el soldado—. ¡Me he convertido yo en la presa!
—¡Caray! ¿Qué queréis decir?
—Que me están dando caza.
—¿Quién?
—Una banda de negros.
Un nuevo problema con que enfrentarse, después de las dificultades sinnúmero que habÃan atravesado hasta entonces: travesÃa de la jungla, visión de vampiros y zopilotes, etc. Córdoba quiso saber más detalles de lo que le contaba el soldado. Preguntó si eran insurrectos.
—Seguro, señor teniente.
—¡Mil tiburones! ¡TodavÃa aquellos bandidos con sus malditos trabucos! ¡Ah…! ¡Nos veremos!