La capitana del Yucatan
La capitana del Yucatan —Lo sé, señor Guaymo. Todo lo más podrá cooperar a la defensa de Santiago o de La Habana, pero nada más. Señor Guaymo, ahora que hemos hablado incluso de guerra, vamos a encontrar a la marquesa del Castillo. Tengo bastante curiosidad por conocer a la capitana del «Yucatán». Se dicen maravillas a costa suya.
—No es necesario irla a encontrar.
—¿Por qué?
—Porque la marquesa está ya aquÃ.
—¿De veras?
—He dado orden de hacerla venir. Eh, Miko, haz entrar a la prisionera.
Mientras el negro salÃa, Córdoba lanzó a sus compañeros una rápida mirada que querÃa significar:
—Procurad no traicionaros.