La capitana del Yucatan
La capitana del Yucatan —Tened paciencia, señor Guaymo —respondió Córdoba que tomaba muy en serio su papel de oficial americano—. Esperad que nuestras tropas estén todas concentradas en Key-West y veréis cómo el desembarco se hará y en grandes proporciones.
—Pero no en La Habana.
—El primer choque ocurrirá probablemente en Santiago.
—Tenéis razón, señor Mac-Kye. Me han dicho que los españoles trabajan activamente en los fuertes de Santiago. Me han contado incluso, que la escuadra del almirante español Cervera irá allà a abastecerse de carbón. ¿Es cierto que los barcos españoles han zarpado de Cádiz?
—Eso se dice.
—¿Y que la escuadra volante del comodoro Schelley corre a su encuentro para presentarle batalla junto a las Pequeñas Antillas?
—Creo que él rumor es cierto.
—¿Logrará echarlos a pique?
—¡Alto! Ya se verá, señor Guaymo. La flota española es muy inferior a la americana, pero los barcos son muy rápidos y los dirige un hombre del que se dice que es muy valiente y muy astuto.
—¡Bah…! Aunque Cervera lograra entrar en algún puerto cubano no podrÃa intentar nada después. La flota americana es tres o cuatro veces superior.