La capitana del Yucatan
La capitana del Yucatan De repente, sobre la arena casi blanca de la playa, descubrió la pequeña ballenera que la bajamar habÃa dejado en seco.
—Ya estamos —dijo—. Un último esfuerzo, doña Dolores.
En aquel instante, hacia la plantación, se oyeron retumbar disparos formidables. Los negros, creyendo espantar enemigos imaginarios, descargaban en el aire sus trabucos.
La patrulla habÃa llegado ya a la playa. En un abrir y cerrar de ojos la chalupa fue botada al agua y todos embarcaron, acomodándose lo mejor que pudieron ya que el espacio era bastante limitado.
Cuatro marineros tomaron los remos y se pusieron a trabajar con todo su vigor, mientras que en la plantación los disparos retumbaban con creciente estruendo, como si los negros entablaran una verdadera batalla contra… las cañas de azúcar.