La capitana del Yucatan
La capitana del Yucatan La expedición americana concentrada en Tampa, en Florida, formada por dieciséis regimientos de tropas regulares, once de voluntarios, cinco escuadrones de caballerÃa, seis baterÃas y dos compañÃas dé ingenieros, un total de veintisiete mil hombres, se habÃa embarcado en veintinueve navÃos de transporte y se aproximaba velozmente a las costas meridionales de Cuba, y Caimanera, situada al este de la plaza sitiada, después de un tremendo bombardeo habÃa sido ocupada por la infanterÃa de marina americana.
La noticia cayó como un rayo, ya que hasta el momento nadie habÃa creÃdo que los americanos se decidieran a una acción tan audaz.
—¿Córdoba, qué le ocurrirá a nuestro «Yucatán»? —preguntó la marquesa, cuando el general Torral le comunicó las graves noticias.
—No nos queda más que confiar en el valor de la guarnición —respondió el lobo de mar, con triste voz.
—¿Y si intentásemos salir? Empiezo a perder mi confianza.
—¡Salir! La fortuna puede cansarse de protegernos, doña Dolores, y una bomba de los grandes acorazados americanos bastarÃa para mandar a pique o por los aires a nuestro «Yucatán».
—Nuestro barco es pequeño y aprovechando una noche oscura podrÃamos salir inadvertidos de Santiago.