La capitana del Yucatan
La capitana del Yucatan Esta noticia produjo una profunda impresión en los sitiados, tanto más porque se esperaba de un momento a otro la llegada de la gran expedición americana que, al parecer, habÃa partido ya de Tampa, para tomar Santiago por la espalda y obligarla a la rendición, asà como a la escuadra española, reducida ahora casi a la impotencia.
Para aumentar los temores, durante el dÃa, las dos escuadras americanas emprendÃan de nuevo el bombardeo con mayor violencia, sobre todo hacia Guantánamo y Aguadores, para impedir a las fuerzas españolas que acometieran y arrojaran al agua a los marinos desembarcados.
Más de mil granadas fueron lanzadas contra las baterÃas exteriores del canal de Santiago y sobre las playas de Aguadores, causando importantes daños. Esto no impidió, sin embargo, que las tropas españolas acampadas en los bosques rechazaran a la infanterÃa de marina americana desembarcada en Guantánamo, obligándola a refugiarse bajo la protección de sus acorazados, después de dejar numerosos cadáveres alrededor del pueblo destruido.