La capitana del Yucatan
La capitana del Yucatan Todo dejaba presentir el inminente desembarco de la gran expedición. La frecuencia de los bombardeos, la granizada explosivos, lanzados sobre las baterÃas de Aguadores y de El Caney, la obstinación de los acorazados en defender Guantánamo y la patita de Daiquiri para impedir a los españoles, que dominaban los bosques, la recuperación de estas posiciones, eran pruebas evidentes de que Sampson y Schelley preparaban el terreno para un importante desembarco.
A pesar de todo, transcurrieron bastantes dÃas antes de que llegara alguna noticia sobre el arribo de la expedición americana. No pasó nada hasta la mañana del 21 de junio cuando, desde lo alto del fuerte del Morro, fue avistada una imponente escuadra, navegando en alta mar.
Se componÃa de más de treinta grandes barcos, escoltados por algunos acorazados y cañoneras. Al mismo tiempo, llegaba la noticia de que una parte de la escuadra de Schelley, apartándose de Santiago, bombardeaba furiosamente las baterÃas de Aguadores, Zuraguo, Siboney, Cabaña y la punta Derrace para desalojar a los españoles que defendÃan las playas.
La marquesa doña Dolores y Córdoba, viendo que no habÃa nada que hacer por el momento en Santiago y que no existÃa la posibilidad de forzar el bloqueo, que se habÃa estrechado más que nunca, decidieron dirigirse hacia las costas orientales de Cuba.