La capitana del Yucatan
La capitana del Yucatan Doña Dolores, queriendo tomar parte activa en la campaña, después de la batalla de Jaragua se había apresurado, por consejo de Córdoba, a dirigirse a El Caney, que estaba ocupado por cuatro compañías de cazadores al mando de uno de los más valientes generales españoles, Joaquín Vara del Bey y Rubio.
El pueblo había sido fortificado a toda prisa con numerosas trincheras y empalizadas, mas estaba falto de artillería al no haber querido desguarnecer los muros de Santiago. El general Rubio, sin embargo, era un hombre en quien se podía tener absoluta confianza y compensaba en parte esta grave falta.
La marquesa, como en Jaragua, había solicitado el honor de hacer combatir a sus valientes marineros en primera línea y le había sido confiada la defensa de una de las más importantes trincheras.
Hasta la mañana del 1º de julio no llegó la noticia de que los americanos, en número de veinte mil, se preparaban para un ataque general contra El Caney y contra Aguadores, localidad defendida por otro valeroso general español, Linares.
La superioridad numérica de los americanos era enorme, puesto que a duras penas los españoles podían oponerles cinco o seis mil hombres. Con el agravante de que los primeros, frente a Aguadores, tenían el apoyo de los poderosos cañones de su flota.