La capitana del Yucatan
La capitana del Yucatan Como puede verse, en ambos campos de batalla la lucha era desigual, pero, a pesar de todo, los hijos de la caballerosa España se preparaban para sostener intrépidamente el ataque del formidable y despótico adversario.
La división del general Lawton, apenas desplegada en orden de batalla, se arrojó sobre El Caney seguida por la brigada Baters y flanqueada por los rough-riders, segura de la victoria.
Las ametralladoras Maxim de setecientos disparos por minuto habían empezado a tronar sin descanso contra las trincheras de El Caney, pero los españoles no se atemorizaron por ello.
Cubiertos detrás de sus defensas, respondían valientemente con sus fusiles de pequeño calibre, hostigando a las columnas americanas con una precisión cada vez más mortífera.
Las balas de fusil y de cañón silbaban por todas partes, esparciendo la muerte. Algunas bombas incendiaron las casas del pueblo, que ardieron rápidamente arrojando al aire montones de chispas y nubarrones de humo.